Una vez oí decir a alguien, que los seres humanos tienen un punto imaginario dentro de su cuerpo, en el que confluyen y confunden realidad y deseo. Se trata de un cruce de caminos, un sendero bifurcado por el que transcurren neuronas moribundas, que tratan de conectarse al mundo real. Estas neuronas, en este punto, deben drogarse o algo similar, porque empiezan a tergiversar la verdad hasta transformarla en cómo les gustaría que fuera. Un grupo de neuronas desorientadas, borrachas, que tratan de reengancharse a un vagón felicidad-deseo que se les escapa.
Otra vez, me pregunté si de verdad podría existir tal punto, recta o plano ciego. Llegué a la conclusión de que era imposible, porque yo en mi realidad, o tengo un punto vidente o venga Dios y lo vea.
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jueves, 11 de diciembre de 2008
domingo, 16 de noviembre de 2008
Una tarde dulce
Y fue mejor de lo esperado, superando la ficción.
Hoy me levanto con algo de dolor de cabeza. Pero sobretodo el dolor es de ojos, al intentar retener en la retina, esos momentos en los que era partidario de la felicidad absoluta.
Estoy contando las horas que me restan para verla. Da igual que tenga que hacerlo a través de unas lentes divergentes. Dibujaré entonces sus labios, y los fundiré con los míos. Vislumbraré sus ojos, y se quedarán grabados en mi mente. Tocaré sus manos, y las apreciaré cual seda delicada. Chocaremos narices, tratando de corregir las imperfecciones ocasionadas por un pasado difícil, sin embargo, dándanos cuenta de que el presente tiende a la perfección.
Sin duda, una tarde increíble, donde los dulces sueños pasaron a ser real chocolate. Un comienzo esperanzador, que llena de ilusiones y emociones mutuamente correspondidas.
Seguiré contando los segundos que me quedan para verte.
Hoy me levanto con algo de dolor de cabeza. Pero sobretodo el dolor es de ojos, al intentar retener en la retina, esos momentos en los que era partidario de la felicidad absoluta.
Estoy contando las horas que me restan para verla. Da igual que tenga que hacerlo a través de unas lentes divergentes. Dibujaré entonces sus labios, y los fundiré con los míos. Vislumbraré sus ojos, y se quedarán grabados en mi mente. Tocaré sus manos, y las apreciaré cual seda delicada. Chocaremos narices, tratando de corregir las imperfecciones ocasionadas por un pasado difícil, sin embargo, dándanos cuenta de que el presente tiende a la perfección.
Sin duda, una tarde increíble, donde los dulces sueños pasaron a ser real chocolate. Un comienzo esperanzador, que llena de ilusiones y emociones mutuamente correspondidas.
Seguiré contando los segundos que me quedan para verte.
viernes, 14 de noviembre de 2008
El abrazo
Se acerca el momento, esperado supongo, ansiado incluso. Una sensación extraña recorre mis tripas, como cuando terminas de comer una gran caja de garrotes con chocolate fundido.
Soy consciente de lo cansado que estoy, sé que necesito dormir, pero desconozco el tiempo que me va a costar conciliar el sueño. Una vez dentro de mis ilusiones, me daré cuenta de que la suerte sonríe mi realidad. Me percataré otra vez del brusco cambio que ha supuesto en mi vida un par de ojos preciosos, una sonrisa reluciente y una persona diferente; un mundo nuevo de pe a pat, un aliciente para saltar de la cama nada más levantarme, alguien sin duda especial.
Por sorpresa, pero sé que ha marcado ya un impás en mi vida. Confío en que todo va a ir bien. Seguramente me conformo con que vaya la mitad de bien que en la ficción virtual, pero yo quiero más. He sentido casi desde un primer momento una sensación peculiar, que sólo había experimentado un par de veces atrás. Sin embargo, esta vez, la estupidez y el abobamiento se me contagían más rápido que una gripe invernal. Eso, sin duda, es buena señal.
Quiero que llegue ya ese momento. No voy a dedicarme ahora a hacer hipótesis, sino simplemente a recortar al máximo esta espera interminable. Quiero sentirte cerca, entre mis brazos. Quiero que los "rayos láser" atraviesen nuestros acicalados aspectos externos, para centrarnos en lo realmente importante, nuestro interior reflectante. Quiero reafirmarme, quiero volver a sentir en la realidad, lo que he sentido en la ficción, y sólo tú me ayudarás a traspasar esa barrera.
Sentado ante la inspiración todo fluirá más rápido, todo surgirá espontáneo. Hasta entonces, me limito a dibujar tus ojos, tus manos y tus labios, pero sólo en sueños. Espero también que campanilla se acuerde de pepito grillo en una noche gélida de dulces sueños.
Este sólo es el comienzo, yo de momento no veo un punto y final...
Soy consciente de lo cansado que estoy, sé que necesito dormir, pero desconozco el tiempo que me va a costar conciliar el sueño. Una vez dentro de mis ilusiones, me daré cuenta de que la suerte sonríe mi realidad. Me percataré otra vez del brusco cambio que ha supuesto en mi vida un par de ojos preciosos, una sonrisa reluciente y una persona diferente; un mundo nuevo de pe a pat, un aliciente para saltar de la cama nada más levantarme, alguien sin duda especial.
Por sorpresa, pero sé que ha marcado ya un impás en mi vida. Confío en que todo va a ir bien. Seguramente me conformo con que vaya la mitad de bien que en la ficción virtual, pero yo quiero más. He sentido casi desde un primer momento una sensación peculiar, que sólo había experimentado un par de veces atrás. Sin embargo, esta vez, la estupidez y el abobamiento se me contagían más rápido que una gripe invernal. Eso, sin duda, es buena señal.
Quiero que llegue ya ese momento. No voy a dedicarme ahora a hacer hipótesis, sino simplemente a recortar al máximo esta espera interminable. Quiero sentirte cerca, entre mis brazos. Quiero que los "rayos láser" atraviesen nuestros acicalados aspectos externos, para centrarnos en lo realmente importante, nuestro interior reflectante. Quiero reafirmarme, quiero volver a sentir en la realidad, lo que he sentido en la ficción, y sólo tú me ayudarás a traspasar esa barrera.
Sentado ante la inspiración todo fluirá más rápido, todo surgirá espontáneo. Hasta entonces, me limito a dibujar tus ojos, tus manos y tus labios, pero sólo en sueños. Espero también que campanilla se acuerde de pepito grillo en una noche gélida de dulces sueños.
Este sólo es el comienzo, yo de momento no veo un punto y final...
lunes, 10 de noviembre de 2008
Harapos para otro día
Hoy toca sonreír, otro día más por fortuna. Empiezo a tener la sensación de que el sino ha cambiado de curso, se ha desviado de las tragicomedias.
Me muestro comedido, pero ilusionado. La inspiración hace que te sientas pleno, parece como sí las palabras brotaran del otro lado de la ventana, para echarte una mano. El ánimo invade el cuerpo, y le obliga moralmente a bien vestirse, para mostrar exteriormente su estado extasiado.
Si esto es un sueño, pol favor no me despiertes. Si no dime donde empieza la realidad, para no confundir ficción y destino. Creo que he encontrado mi especia del momento, esa que deja un regustillo especial cada vez que te manda un beso. Esa que acompaña los mejores platos, los más dulces. Esa que culmina su cumbre con un toque mágico.
Gracias por sacarme de un túnel que no tenía merecido. Gracias por abortar mis siestas para "estar" contigo. Gracias de todo corazón por sacar mi mejor repertorio de sonrisas. Ojalá estuvieras aquí, para quitarme el pijama y dejar los harapos para otro día.
Me muestro comedido, pero ilusionado. La inspiración hace que te sientas pleno, parece como sí las palabras brotaran del otro lado de la ventana, para echarte una mano. El ánimo invade el cuerpo, y le obliga moralmente a bien vestirse, para mostrar exteriormente su estado extasiado.
Si esto es un sueño, pol favor no me despiertes. Si no dime donde empieza la realidad, para no confundir ficción y destino. Creo que he encontrado mi especia del momento, esa que deja un regustillo especial cada vez que te manda un beso. Esa que acompaña los mejores platos, los más dulces. Esa que culmina su cumbre con un toque mágico.
Gracias por sacarme de un túnel que no tenía merecido. Gracias por abortar mis siestas para "estar" contigo. Gracias de todo corazón por sacar mi mejor repertorio de sonrisas. Ojalá estuvieras aquí, para quitarme el pijama y dejar los harapos para otro día.
martes, 4 de noviembre de 2008
La inspiración
¿Quién se acuerda ahora de los días de lluvia, aunque estén a la orden del día?. Todo se ve desde otra perspectiva cuando por fin encuentras algo por lo que vuelve a merecer la pena luchar, alguien que se una a ese grupo de personas que han sido capaces de no permitirme conciliar el sueño.
He vivido más en sueños que en la propia realidad, pero cuando todo parece coincidir por casualidad, puede que no sea todo subjetividad. Digo ver desde otro punto de vista, pero quizás sea admirar. Atrás quedaron los lamentos, que se han ido devolviendo poco a poco, como si fueran a contrareembolso, mientras el egoísmo y la envidia corroía las entrañas de las que parecían más fuertes. Es paradójico, pero la mejor defensa es un buen ataque. Aunque creía que un caparazón a modo de coraza me sería inútil, la verdad que he sido capaz de diferenciar entre lo que fue, lo que es, y lo que podría ser, llegando a la conclusión de que jamás sería lo mismo.
Ese ha sido el último paso, el que ha logrado ayudarme a abrir una puerta a alguien que parecía estar queriendo conocerme ansiosamente, sin haber siquiera tenido la oportunidad. Ha llegado su hora; la verdad que me da gusto soltar y obsequiar con sonrisillas al paso, como si se tratara de envolver un pedacito de felicidad entre cantidades industriales de papel de regalo. Me da gusto que una persona reste tiempo inerte de mi vida, para reconvertirlo en algo valioso y gratificante. Es un placer (mayor incluso que una siesta de domingo) imaginarme otra sonrisa que me corresponde a pocos kilómetros de distancia, mientras lee entretenidamente un mundo nuevo. Quizás me quede corto al decir que cada persona es un mundo nuevo, o planeta que cambia de órbita, porque incluso podría ser comparado con un universo inexplorado, que esconde pequeños destellos en forma de luz y calor. Destellos que hacen la vida más agradable pese a entrar en un invierno sin fin.
He vivido más en sueños que en la propia realidad, pero cuando todo parece coincidir por casualidad, puede que no sea todo subjetividad. Digo ver desde otro punto de vista, pero quizás sea admirar. Atrás quedaron los lamentos, que se han ido devolviendo poco a poco, como si fueran a contrareembolso, mientras el egoísmo y la envidia corroía las entrañas de las que parecían más fuertes. Es paradójico, pero la mejor defensa es un buen ataque. Aunque creía que un caparazón a modo de coraza me sería inútil, la verdad que he sido capaz de diferenciar entre lo que fue, lo que es, y lo que podría ser, llegando a la conclusión de que jamás sería lo mismo.
Ese ha sido el último paso, el que ha logrado ayudarme a abrir una puerta a alguien que parecía estar queriendo conocerme ansiosamente, sin haber siquiera tenido la oportunidad. Ha llegado su hora; la verdad que me da gusto soltar y obsequiar con sonrisillas al paso, como si se tratara de envolver un pedacito de felicidad entre cantidades industriales de papel de regalo. Me da gusto que una persona reste tiempo inerte de mi vida, para reconvertirlo en algo valioso y gratificante. Es un placer (mayor incluso que una siesta de domingo) imaginarme otra sonrisa que me corresponde a pocos kilómetros de distancia, mientras lee entretenidamente un mundo nuevo. Quizás me quede corto al decir que cada persona es un mundo nuevo, o planeta que cambia de órbita, porque incluso podría ser comparado con un universo inexplorado, que esconde pequeños destellos en forma de luz y calor. Destellos que hacen la vida más agradable pese a entrar en un invierno sin fin.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Puzzles
Quizás otros no se sientan identificados, pero yo desde luego sí. Considerar la vida como un puzzle no es ninguna tontería, más bien una sabia teoría. Únicamente obtienes el molde al nacer y una vez te has deshecho del chupete, empiezas a elegir las piezas. Muchas encajan, unas mejor que otras, sin embargo, existen algunas que claramente no lo hacen y nunca lo harán, ni siquiera probando en posiciones inverosímiles. Eso sí, no se trata de un puzzle simple, sino de uno de esos de nivel sólo apto para expertos, uno de esos de coleccionista, de maestro, en los que prima la paciencia hasta llegar a rellenar el total de 10000 piezas, de las cuales la mitad son cielo; de esos que cuesta un infierno completar. Precisamente, esas partes de azul celeste son repetitivas, todas aquellas personas que viven ocultas entre máscaras de mentira y falsedad. Otras, al principio se muestran como dulce nieve virgen en un nevado paraje, aunque acaban resultando una avalancha aplastante que pisotea todas tus aspiraciones, estropeando viajes y paisajes exóticos que la mente ya empezaba a dejar adivinar.
Enfocando el lado positivo, aparece el marco del puzzle, lo primero en construirse, imprescindible incluso antes de darle la vuelta al resto de las piezas (intentando adivinar sus colores). Este marco constituye la base para todos y cada uno de nosotros, el vínculo que une a alguien con su familia y amigos es inseparable, indestructible y no se debe despiezar.
Llegan ahora los mejores rompecabezas, los de noches estrelladas, en las que se mezclan sueños, con estrellas fugaces, cuyo destello luminoso deja constancia del interés de esa persona, que por desgracia nunca llegará a ofrecerte la oportunidad de conocerla en su núcleo. Pero, hay piezas que destacan por encima del resto: las estrellas, que guían tu camino, y te reconducen a casa cuando la melancolía invade y vacía todos los ámbitos de la vida. Este grupo de piezas son siempre las que uno se guarda para el final, las que cierran el puzzle y completan las noches mágicas.
Yo, como todos, espero que mi vida se llene de noches estrelladas.
Enfocando el lado positivo, aparece el marco del puzzle, lo primero en construirse, imprescindible incluso antes de darle la vuelta al resto de las piezas (intentando adivinar sus colores). Este marco constituye la base para todos y cada uno de nosotros, el vínculo que une a alguien con su familia y amigos es inseparable, indestructible y no se debe despiezar.
Llegan ahora los mejores rompecabezas, los de noches estrelladas, en las que se mezclan sueños, con estrellas fugaces, cuyo destello luminoso deja constancia del interés de esa persona, que por desgracia nunca llegará a ofrecerte la oportunidad de conocerla en su núcleo. Pero, hay piezas que destacan por encima del resto: las estrellas, que guían tu camino, y te reconducen a casa cuando la melancolía invade y vacía todos los ámbitos de la vida. Este grupo de piezas son siempre las que uno se guarda para el final, las que cierran el puzzle y completan las noches mágicas.
Yo, como todos, espero que mi vida se llene de noches estrelladas.
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